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LATINOAMÉRICA VA A SER TODA FEMINISTA ðŸ¥Š

Por Sol Giordani

Escribo desde Cartagena, y estoy por irme a un shopping, junto con mi pareja. Está un poco lejos de donde estamos, el calor en ésta ciudad es agobiante y más a las tres de la tarde, así que optamos por frenar un taxi para que nos alcance.
Los diez minutos dentro de ese auto, se tiñeron de acoso callejero, que como es habitual despiertan mi ira y con bronca le lancé lo asqueroso y repugnante que era, y en su impunidad misógina me dijo que a todas las mujeres les gusta que les digan cosas “lindas”.

Los hechos no cesan y cambiando de lugar aumentan, cuando llegue a Palomino, un poco más al norte, un pueblo de playas y calles de tierra, que se encuentra atravesado por una avenida muy transitada. Sobre ella hay un billar, más conocido como “Pool”.

Se nos ocurrió con mi novio ir a distraernos un rato, pero no… que estoy pensando, si el billar en éste lugar es sólo para hombres. Las mujeres únicamente podemos esperar afuera mientras ellos se emborrachan. 

Porque claro, en Palomino los únicos que pueden ingerir alcohol todo el día son los hombres, entre ellos los hombres Kogui.

Ellos viven en comunidades, en donde el varón es el único que toma las decisiones. Aprenden el idioma español para poder comunicarse con otras comunidades, mientras que a las mujeres se les prohíbe hablar con otros hombres que no sean del lugar. La tarea de ellas es encargarse de sus cinco o seis hijos, porque ahí se acostumbra tener muchos hijos, y sólo pueden tener un matrimonio, mientras que el hombre Kogui tiene al menos tres mujeres. ¡Si, claro! Ésto ocurre en el siglo XXI. 

Lo más shockeante sucedió un poco más al norte, América central, Panamá, isla de San Blas precisamente. Un lugar de sueños, mar transparente, arena blanca y palmeras por todas partes. Casi perfecto… pero hablando con un señor de la comunidad Kuna, uno de los habitantes de la isla se me heló la piel, mi piel pintada, tatuada.

Me cuenta sobre sus tatuajes y se me ocurre preguntarle por las mujeres y la conversación se tiñe de rojo. Las mujeres que se tatuaban eran castigadas por los hombres me dice. Les pegaban con un látigo hasta hacerlas sangrar como forma de penitencia. Ésto ocurría hasta hace dos años… Si, si… dos cortos años atrás. Con los ojos grandes y medio riendo pero casi llorando miraba su cara cuando apreciaba cada uno de mis tatuajes. ¡Vamos a liberar! 


El machismo nos atraviesa a todxs en mayor o menor medida, lo vemos en la vida cotidiana, o viajando a cinco mil kilómetros de tu casa. En un pequeño pueblo o en una enorme ciudad.

Pero el feminismo avanza y rompe, y ese es el consuelo de ir medio transformando, medio girando, y llegar volando. 

Machismo, es cuando una noticia dice: Dos chicas que viajaban “solas” desaparecieron. Solo por no tener la presencia de un hombre. 

Machismo, es acoso callejero como el del taxista. 

Machismo, es que lo que se vive en la comunidad Kogui. 

Machismo, es lo que se práctica en la comunidad Kuna.

No hay ningún merito en el macho. El macho en el fondo tiene miedo a la mujer sin miedo y quiere dominar. Pero el empoderamiento crece cada vez más, y el patriarcado acá, allá y en todas partes, se va a caer. Porque gritamos, porque no nos callamos, porque nos animamos, porque viajamos y lo contamos.

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